Departamental Destacados Economía

Entre tomates, mercado y olvidos

Don Néstor Ramoa y Nicasio Benitez son productores agrícolas que viven en la compañía Costa Puku II, del distrito de Lima, Departamento de San Pedro. Están cosechando sus tomates. Toda la familia trabaja en esta actividad y unas cinco a seis personas más de la comunidad. Es poca la ganancia, pero trabajamos y nos permite vivir, dicen. El Intendente del distrito los visitó y analizaron la situación difícil que también están pasando los productores.

 

Nestor Ramoa – Productor- Costa Puku II- Lima

Don Néstor Ramoa nos dijo que están cosechando una muy buena producción de tomates. Llevan varios años en esto, pero están cambiando la forma de trabajar. Encuentran dificultades en la producción al “aire libre”. Entonces construyeron invernaderos con elementos propios del lugar, con maderas y un poco de clavo, y, por supuesto el techado y todos los detalles que se requieren. “Estamos contentos porque nuestra producción está saliendo todo bien”, nos cuenta don Néstor.

Comenta que su vecino don Nicasio Benitez es también productor, y “tiene un transporte y gran habilidad en la comercialización”. Acordaron, entonces, la producción de tomates, pero de otra manera. Construyeron “6 invernaderos, donde tenemos 3000 plantas de tomates”. Cuenta que también cultivaron 5000 plantas en campo abierto. “Lo que producimos en invernadero es mucho mejor, dobla en producción. También tengo locotes unas 5 mil plantas, en pocos días empezaremos a cosechar”, nos cuenta.

En la familia tienen lechugas, pepinos, repollos para el consumo y otras ventas menores. Llevamos 30 años aquí. “En la familia nos ayudamos entre todos”, dice don Néstor con orgullo y exhibiendo su producción.

Le consultamos sobre el costo de producción. Producir en campo abierto no lleva mucho costo, es la forma tradicional de hacer las cosas. “Si. Menos costo, pero en el invernadero una planta nos da 10 kilos de tomates; y, en campo abierto, solo 4 -cuatro- kilos, pero, ahora estamos teniendo problemas en cultivo a campo abierto porque están con hongos o se pierden”, comenta. En la producción utilizan, alrededor de las plantas, entre otros, una carpa fina para mantener la humedad, impedir evaporación de nutrientes y complementan con el sistema de riego. Así también se evita el brote de malezas.

Según sus cálculos en el invernadero podrán tener dos cosechas al año. En la primera producción ya se pagaría todo el costo de la estructura. En la segunda, ya pueden tener ganancias. “Otra cosa. Nuestra construcción puede durar varios años, en caso de que no venga una gran tormenta y nos perjudique”, afirma don Ramoa.

No hay mucha ganancia, pero trabajamos entre nosotros, la familia, con los vecinos. El contrabando nos funde. Tenemos buenos productos, pero el contrabando nos impide tener seguridad”, cuenta. Tengo una hija que está estudiando agronomía, otros estudiando y también produciendo en la chacra, comenta.

 

Juan Manuel Avalos – Intendente Lima

“Es buena la producción, hay que ver cómo apoyar”

Durante la escucha a los productores el Intendente de Lima, Juan Manuel Avalos, manifestó que no es bueno el tiempo que estamos pasando todos los sectores, pero “hay que insistir en la producción de alimentos, si no, la situación podrá ser peor”, dijo.

Coincidió con los productores en que son buenas las cosechas, pero en la comercialización se presenta un gran problema. “Entonces, nosotros, como autoridad, tenemos que buscar y encontrar las maneras para que este sector sea apoyado y fortalecido”, dijo.

Desde el municipio se está apoyando todo lo relacionado con la “agricultura familiar, campesina e indígena”, como estrategia de la soberanía alimentaria. Como don Néstor y Nicasio hay muchos productores independientes que “también deben ser apoyados por las instituciones estatales”, dijo, explicando que analizarán este tema conjuntamente y que “juntos se podrán encontrar caminos”.

 

Nicasio Benitez y Nestor Ramoa- Lima

En campo abierto ya no quiere crecer nada.

Este es uno de los años más raros de la historia de la humanidad. El año tiene virus. Frena a toda la humanidad, #epytanderogape. También los cultivos tienen dificultades. Las frutas de los tomates se pierden por un tipo de hongos, hi’a’ipa. Frutos muy pequeños y escasos. Cuatro kilos por plantas.

Hace unos días se vieron a varios productores sin saber qué hacer de tantos tomates con “una rara enfermedad, parece que tiene virus, hongos, ya denunciamos al Ministerio de Agricultura, pedimos que estudien el caso, pero…” La alternativa que les queda es cultivar en invernaderos donde tienen mejores controles. ¿Y si no hay apoyo y financiamiento?

Todo lindo, pero…

Al ver los tomates hermosos, que provienen de una siembra campesina bien cuidada, alegra el espíritu e invita a consumir. “Trabajamos, nos ayuda a vivir, a tener buena alimentación”, pero, lástima, en nuestro País, hay una historia de sacrificios y olvidos detrás.

Me preocupa que el productor no sea acompañado por el Estado. Nunca envió técnicos. Hace 10 años que trabajamos en esto, nunca vino alguien del Estado. Y, lo mas triste es que se nos pague solo a 2000 guaraníes el kilo, mientras que en cualquier supermercado cuesta para los consumidores entre 10 a 12 mil guaraníes el kilo. Es triste esto. Por lo menos cinco veces mas le cuesta al consumidor.  Sería mas justo si a los consumidores se les vende a 3 mil guaraníes y a nosotros que nos paguen los 2 mil. Pero es triste encontrarnos con esta situación: nosotros vendemos a 2 mil y al consumidor les llega por 12 mil guaraníes. Nosotros trabajamos 6 meses para producir tomates; ellos, los super, en menos de una hora venden por 12 mil guaraníes el kilo”, dice don Néstor Ramoa.

El pequeño y mediano productor cargan todo el peso de la injusticia. “Los productores ricos también son productores, pero ellos nunca pierden. Ejemplo: la carne, la soja arroz, trigo y mucho más”.

En cambio, los productores de poroto, mandioca, tomate, locote, zapallo, no tienen la misma suerte. Nos dice don Néstor que el:

  • zapallo se paga al productor 2500 guaraníes la fruta, en el abasto a 30 mil;
  • poroto, aquí a 5 mil y en el abasto 20 mil;
  • repollo, acá te paga a 15 mil la caja, una caja lleva cargada con 12 cabezas de repollo, que te da entre 25 a 30 kilos; y, ellos  venden  a 5 mil guaraníes el kilo. Es decir, ellos ganan 150 mil guaraníes por cada caja de repollos, son 10 veces más que lo que se paga a un productor.
  • La mandioca se paga al productor 200 guaraníes el kilo y en un almacén se venden a 2 mil guaraníes el kilo.

Vale para pensar seriamente.

 

 

¿Y la esperanza?

Se construye la esperanza. Ante la sordera de la autoridad nacional quizá una posible solución esté en manos de la autoridad local, en el municipio.

También hay esperanzas en la denuncia de don Néstor Ramoa y tantos productores; el silencio es la anti-esperanza. La denuncia, como inicio; complementar con las propuestas. Seguir con la acción firme y sostenida.

Quizás esté también en la unidad de los sectores. En su “informe de situación”, el cantautor Victor Heredia nos dice ¡“…y ruego a usted tome partido para intentar una solución, que bien podría ser la unión de los que aún estamos vivos para torcer nuestro destino…”!

 

 

Leave a Comment