
Por Dionisio Gauto Galeano
La pobreza es el resultado de un conjunto de decisiones, de estructuras que fallan en lo esencial. Bajo la metodología del ver, juzgar y actuar, se presenta una mirada descarnada de nuestra realidad nacional apuntando varios puntos que se conjugan para que nuestra sociedad se mantenga en profunda pobreza. Se diría que el mismo Estado atenta contra el Bien Común. Corrupción e impunidad erosionan el tejido productivo y social. Un análisis necesario que nos interpela a pasar de la comprensión crítica a la acción transformadora.
1.-La Ignorancia. Falta de conocimientos técnicos.
2.-En los municipios faltan formación de la juventud en arte y oficio.
3.-Mala política a nivel nacional (en la distribución de los ingresos del país).
4.- Gobierno nacional que no prioriza lo esencial (como la salud).
5.- Falta de trabajo bien remunerado.
6.- Falta de organización de los trabajadores agrícolas.
7.- Gastos que no compensan a los ingresos. Desequilibrio.
8.- Corrupción en la administración pública.
9.- Falta de mejor justicia social.
10.- Contrabando de productos agrícolas de países vecinos.
11.- Precio muy elevado de los productos de consumo (como la carne).
12.- Muy bajo salario de los trabajadores obreros.
13.- Excesiva elevación de la deuda pública.
14.- Transporte público costoso, mal servicio, en malas condiciones.
15.- Falta de tierra para los pequeños agricultores y los indígenas.
16.- Compatriotas que emigran al extranjero para mejorar sus ingresos y consumo.
17.- Venta y consumo de drogas que destruyen a los que consumen.
18.- Consumo de drogas con destrucción de las personas y aumento de crímenes.
19.- Fanatismo político que en nada contribuye a la organización y al desarrollo.
Del diagnóstico a la praxis transformadora
El análisis nos revela que la pobreza no es una fatalidad ni un accidente del destino, sino una construcción, producto de un sistémica.
Sin embargo, reconocer la enfermedad no es suficiente; el imperativo actual es la praxis. Este análisis nos convoca a superar la parálisis del fanatismo y la resignación para, desde la organización popular, la formación técnica y la ética del trabajo, construir un modelo alternativo. En la intersección del Ver nuestra realidad y Juzgar sus injusticias, reside la urgencia del Actuar: es la única vía para devolverle al pueblo la dignidad, la tierra y el futuro que le han sido postergados.


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