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Es tiempo del arandu (Solo para políticos)

Hay una palabra guarani que hay que escucharla, no con los oídos, con el alma. Arandu, es una palabra guarani que significa “escuchar el tiempo”, y cuando se dice karai arandu o Kuñakarai arandu estamos diciendo “persona que sabe escuchar el tiempo”.

Siempre fue necesario escuchar el tiempo. Siempre fue necesario aprender a escuchar el tiempo. El ser político necesariamente debe ser un escuchador del tiempo, aprendió a hacerlo, está entrenado a hacerlo. Si no puede, debe practicar; si no lo hace es mínimamente un ingenuo.

¿Qué se dice hoy día? “El nuevo orden mundial”, “la pandemia como dominación”, “pandemia es un control social”, “nuevas dictaduras”, “los organismos del Estado sirven a un patrón”, “se nos implantará unos chips”; cada uno tiene un montón de ideas más.

Una cosa debe quedar claro: este estado de emergencia y las medidas sanitarias es una forma de control social, más allá de las leyes que de alguna manera moldean nuestras relaciones, nuestras vidas sociales, políticas y económicas.

De que hay sectores poderosos que se aprovechan de la pandemia para acumular bienes y oprimir más, es también una realidad. Hay que aceptar como verdad, y es fácilmente demostrable.

De que hay corporaciones confrontando y compitiendo quién se impondrá a los otros y quienes vencerán, es otra verdad, hay que aceptarla.

Que la pandemia nos dejará arruinado, como una tormenta de granizos en la plantación de sandías de los productores, es también una verdad, hay que aceptarla.

Que el centro impondrá sus medidas sobre las periferias, es una verdad vieja y nueva, renovada, es otra verdad.

Muchas verdades más. Escuchemos el tiempo, sepamos el tiempo.

La escucha del tiempo nos lleva a percibir todo lo señalado y los que no están, los que faltan y cada uno puede agregar.

Pero saber escuchar el tiempo es también oír los truenos, relámpagos y potencias que están en nuestra propia fuerza, en nuestra propia fortaleza, instalada desde tiempos inmemoriales en cada uno de nosotros y nosotras.

Escuchar que el corazón late porque sabe que puede enfrentar la pandemia, que sabe que cultivando la tierra tendrá frutos, que tendrá mejor alimentación para fortalecer su organismo, que este control social no debe convertirnos en inútiles, que son estrategias para conservarnos libres de contagios, haya o no virus, siempre podemos ganar.

Escuchar el tiempo es saber que, si cada uno no se planta en su espacio y no une sus fuerzas con otros del mismo vecindario, familia o sectores, tiene todo la de perder; que es entregarse sin haber enfrentado, es perder sin pensar que puede ganar.

Escuchar el tiempo no es para ingenuos, es propio del político o la política; es escuchar críticamente, pensar estratégicamente, actuar con estrategias y desterrar el fatalismo, la ideología del fatalismo.

Escuchar el tiempo, es construir bastones y pilares para sostener nuestra casa, nuestra comunidad, nuestra organización. Es construir esperanzas, es establecer y abrir caminos, eso es ser político y actuar políticamente. Podrán venir los intentos de dictaduras o controles sociales impuestos, pero no podrá haber una sola forma de vivir ni pensar; ante cualquier amenaza, lo conveniente es diversificar, hacer que haya diversidad; hacer que ningún espacio se pierda, hacer que la gente se sienta viva y las organizaciones también.

Es muy argel escuchar a políticos decir “se viene la dictadura”, y sigue observando con pasividad y recibiendo y distribuyendo mensajes en los whatsapp de otros deprimidos y así va fortaleciendo y preparando el camino para que cualquier dictadura sea aceptada.

Cuando la dictadura se instala estará gritando y seguir pasando mensajes por whatsapp esperando la libertad, la democracia.

Escuchar el tiempo es pensar y actuar para profundizar y fortalecer relaciones constructivas, solidarias y equitativas. Y saber escuchar el tiempo, leer el tiempo y actuar estratégico, es del político.

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