Departamental Destacados Nacionales

Campesinos se movilizan para cooperar con la organización equitativa y solidaria del País.

Desde esta semana el proceso de organización y movilización campesina entra en una nueva etapa. La pandemia que venía obstaculizando la consolidación de las organizaciones y los procesos de articulación de los sectores populares está siendo superada por la voluntad campesina y popular, movida también por las necesidades que se multiplicaron y encimaron a raíz de esta plaga universal. Las organizaciones campesinas, el campo y comunidades indigenas se refundan y se reconstruyen, como es escuchado hoy día. Somos seres de aprendizajes, y las dificultades son también momentos de desarrollar procesos y formas nuevas.

 

Los contactos telefónicos, en los grupos de whatsapp, las reuniones en locales abiertos, reuniones de pequeños grupos se intensificaron en el campesinado, trabajadores dirigencias indígenas. Estos sectores pondrán su parte para que nuestro país se organice mejor y enfrentar las dificultades. La organización y la movilización como herramienta de desarrollo y no de “trancar procesos de desarrollo”.  Es lo que el sistema democrático debe entender y promover.

La Coordinadora Nacional Intersectorial, CNI, y la Articulación Campesina, Indígena y Popular, ACIP, dos grandes organizaciones lograron en este tiempo definir temas que los unen y constituyen motivos de unidad y de lucha conjunta. Esta semana entran en una nueva etapa que estarán marcadas por movilizaciones, actos públicos, mediáticos y debates en distintos puntos del país. El movimiento tendrá diversa forma pues deberá atenderse también el protocolo sanitario para luchar contra la pandemia. Movilización por encontrar respuestas a sus demandas en un marco de cuidado mutuo, porque así exige el momento.

La movilización no es un fin

Movilizarse no es solo concentrarse en un lugar, gritar consignas, mostrar los mensajes a través de pancartas, que los medios se hagan eco de la multitud, y que se vea a través de la TV y la prensa o se oiga a través de las radios. La movilización no es un fin, sino un medio a través de las cuales se pretende lograr objetivos tampoco es un objetivo, es un medio. No se puede trabajar tanto, discutir tanto, articular, aportar económicamente y en tiempo para cumplir con el objetivo que es realizar una manifestación de uno o varios días en un lugar. Si así fuera sería un derecho de esfuerzos, apenas un rito, la movilización por la movilización misma.

Salvando estas aclaraciones, hay que decir que una movilización, de la manera que sea, es una acción política y tiene un objetivo político. Y, nadie debe dudar de esto. Terminó aquellos tiempos del dictador en que por “ser una movilización política” debía reprimirse. La movilización forma parte de los derechos humanos y de los sistemas democráticos.

Movilización de organizaciones ayudará a reorganizar el Estado 

Por eso, aquí se plantea las movilizaciones como un modo como la ciudadanía busca aportar en la construcción de un Estado de justicia, equidad y solidaridad. Es aportar para organizar el Estado y que el mismo cumpla con sus fines que es hacer que la población vive bien en un marco de relaciones fraternas, solidarias, productivas y culturalmente reconstructivas.

Aquí se tienen, básicamente a dos actores que sí o sí deben sentarse a dialogar: los campesinos, indígenas y otros sectores, y autoridades del Estado. Si no existe este encuentro, no se puede llegar a solución alguna y será una pérdida de oportunidad de fortalecer el sistema democrático atendiendo problemas relacionados con un gran sector. Los campesinos consideran que en este diálogo deben estar los representantes de los tres poderes del Estado: Poder Ejecutivo, Poder judicial y el Poder Legislativo porque los temas planteados requerirán la activación de mecanismos que se encuentran en estas esferas estatales.

Los medios de comunicación son protagonistas también en las movilizaciones populares

Alrededor de estos protagonistas y demandas, será muy importante la intervención de otros actores como los medios de comunicación para buscar la clarificación de los objetivos, las posiciones en juego, los temas en juego y, una oportunidad, para entrar a conocer las necesidades de sectores muy dejados de lado y exponer también ante el público. En este campo las experiencias son distintas. Hubo situaciones muy distorsionadas por los medios de comunicación social satanizando las movilizaciones, atacando y buscando la deslegitimación de las demandas o las metodologías campesinas y populares. No pocos problemas han sido mal tratados por mala intervención de algunos medios. Así como puede favorecer una solución, también puede lograr lo contrario. Por eso es un actor importante y ojalá prime la responsabilidad y la ética periodística en este necesario debate que se verá en el país.

Se cuenta, en este sentido también, una red de medios alternativos que incluyen radios comunitarias, periódicos locales y regionales, Tv Online, redes sociales que asegura que la información llegue con mejor calidad a toda la ciudadanía.

Los partidos políticos también son agentes importantes en este contexto en cuanto facilitadores de solución o del diálogo; cambia la situación cuando pretenden oportunistamente sacar tajadas de las demandas campesinas.

Que se priorice la agricultura familiar campesina e indígena

Las demandas que presentan las organizaciones campesinas para el dialogo con representantes del Estado paraguayo se sintetizan en cuatro grandes ejes que constituyen de atención necesaria para organizar el país hacia su desarrollo.

Punto central y prioridad constituye la necesaria política agraria, que ponga énfasis en la agricultura familiar campesina e indígena. ¿Por qué prioridad? ¿Quién dijo o pensó que se debe priorizar la agricultura familiar campesina e indígena?

Hagamos un ejercicio, movámonos de lugar y ubiquémonos en el sector campesino e indígena. ¿Por qué hay gente que necesita? O, ¿por qué hay sectores que requieren apoyo estatal? O, ¿por qué se plantea al Estado estos problemas? Por que es función del Estado analizar y responder efectivamente estos temas.

En nuestro país hay como 270 mil fincas menores a 50 hectáreas que están produciendo, o pueden producir en el marco de la agricultura familiar y campesina. Si estas 270 mil fincas produjesen, ¡qué diferente sería el país! Pero los que están en esta tarea han tenido malos años en la cosecha, bajos precios en el mercado o sencillamente no había mercado, o problemas causados por un temporal y un conjunto de factores los empujó hasta el borde de la situación y ahora requieren atención rápida y oportuna en cantidad y calidad.

Es aquí cuando el Estado deberá entrar con fuerza y responder a las demandas de los productores de estas fincas. Se movilizan recursos y esfuerzos, se consolidad el sector y se pone a estos productores en igualdad de condiciones para ingresar y permanecer en el circuito productivo fortaleciendo sus capacidades.

El Estado tiene responsabilidad en la asistencia efectiva a esta población. De ahí que, al hablar de organización del Estado, no solo se apunta a la organización burocrática del Estado, sino de la organización de un gran sector de la población para que esté activa, productiva y reconocida social y políticamente. Hacer que desaparezca el abandono es una gran inversión para el país.

Poner en funcionamiento un sistema financiero, técnico, tecnologías y promoción de la agricultura familiar campesina es una buena presencia del Estado y una necesaria manera para organizar su situación y prepararse para avanzar, como país, hacia otro estadio social, económico, político y cultural.

Alrededor de este tema surgen otros, también necesarios. No hubiera necesidad de tantas discusiones y confrontaciones si el sector se hubiese atendido como se merece. Pero, en nuestro país, no ha ocurrido esto.

Es necesario crear condiciones para que los productos agrícolas se industrialicen, no comercializar solo como materia prima. La industrialización dejará mayores beneficios a este sector, que no serán solamente económicos, también culturales; pueden fomentar empresas familiares o comunitarias o individuales que pueden favorecer el empleo de gente de la misma población. Esto podrá evitar la migración de la fuerza campesina ni el despoblamiento de municipios ya sea para buscar empleos o estudiar.

Puede fomentar el intercambio o mercados internos y potenciar el mercado externo, en un marco de respeto a las regulaciones que se implementan en el sector.

Algunos ejemplos de cómo se construye un escenario negativo para la agricultura familiar campesina e indígena. Productores paraguayos producen tomates. Si el productor pretende comercializar su producto se encuentra con que hay otros tomates traídos, de contrabando, matando la posibilidad de comercialización de los productos nacionales y dejan grandes pérdidas para el productor. Si se asegurara este circuito producción-apoyo crediticio y técnico-comercialización se tendrá familias y productores satisfechos y se alentará la industrialización no sólo por parte de grandes industrializadoras. Se podría pensar en emprendimientos familiares, cooperativas o empresas nacionales. Lo mismo ocurre con la caña de azúcar. Se produce azúcar, pero tropieza con el contrabando, muy dañino.

En estos casos, y otros, el Estado debe actuar para apoyar la producción y aplicar medidas para impedir el contrabando-. Esto no quiere decir que se tendrá que cerrar la posibilidad de compras de tomates o azúcar de otros países. Todos puedan entrar, pero protegiendo la producción nacional y que se actúe con las leyes. ¿Y, por qué no pensar también en la exportación de productos en forma de materia prima o industrializado? MERCOSUR es una oportunidad.

Las ferias, espacios de comercialización y encuentros

Como parte de un proceso productivo ya forman parte las ferias públicas en las plazas de los pueblos o ciudades. Además de lugar de ventas de productos sanos, son espacios y lugares de encuentros. Paraguay tiene buenas experiencias en este tipo de mercados y muchas familias viven y bien mediante este modelo de comercialización. El fortalecimiento requerirá de apoyo local, de la intendencia, o la gobernación o desde el gobierno central, principalmente en transporte, pero también en apoyo técnico y crediticio.

Estos espacios son también de capacitación e intercambio cultural. Aquí, las poblaciones indígenas tienen una gran oportunidad, que además de vender sus productos, se aprovechan para los intercambios.

Seguro agrícola, una necesidad

A partir del fomento y fortalecimiento de la agricultura familiar campesina se irá creando mecanismos que puedan asegurar la vida campesina. Una de las deudas que se tiene con el productor es la falta de seguro agrícola y jubilaciones. Existen experiencias en otros países, y en el Paraguay se hace difícil comprender que es fácil y se puede implementar. Este suele ser un tema muy atacado en los medios de comunicación. Sin embargo, no exponen que todo puede asegurarse. Se aseguran las máquinas, los créditos que se dan, se aseguran el perro, el gato, la mascota, las rodillas de un jugador, seguros de vida, de pérdida, de incendio, las casetas de los cajeros automáticos se aseguran, pero no hay planteamiento alguno para dar seguridad al productor y crear un sistema de jubilaciones que pueda ofrecer una vejez digna. Se deja de lado la persona, el hombre y la mujer, se priorizan las cosas.

Sólo atendiendo este tema, de la agricultura familiar campesina e indígena, se estará logrando un gran paso en nuestro país, y seguro podrá repercutir positivamente en otros sectores de la sociedad.

Este es uno de los temas que traen los campesinos. Luego está la necesaria condonación de deudas anteriores, el acceso a la tierra, y una cuestión que puede asegurar el desarrollo es la soberanía energética, que podrá constituirse en sustento de las políticas de desarrollo del país. Estos iremos desarrollando en posteriores publicaciones.

 

Leave a Comment