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Tekocidio: destierro y sobrevivencia a la Itaipu binacional

P. Nilo Zárate

P. Nilo Zárate

«Estas formas, integradoras de ser, se vieron quebrados con la remoción forzosa de las comunidades, desarraigándolas de su tekoha. Tranquilamente se puede calificar como una ecatombe de identidad cultural, un tekocidio», «porque la memoria no se puede callar», manifiesta Nilo Zarate en la presentación del libro «Población Indígena Ava Guarani Paranaense. Destierro y sobrevivencia a la Itaipu Binacional», de Jorge Servín, en el Aula Magna de la Universidad Católica el pasado 31 de octubre.

 

El derecho a la tierra es un derecho fundamental de cualquier grupo humano, garantizado, además, por la Constitución Nacional.

Y para los aváparanenses la lucha por el territorio signficia una lucha por su propia dignidad, porque no conciben realizar su Teko sin un Tekoha. Lo tienen inscrito en sus ADNs.  Esta lucha por el territorio es una defensa existencial, una defensa de su modo de ser, de su teko. Porque teko y tekoha están intrínsecamente ligados. Al despojarlos de su territorio, tekoha, se los han despojado de su manera original de ser, teko, y eso es tekocidio, genocidio.

En ese sentido este hermoso libro, se constituye en el registro de los anhelos por sus tierras ancestrales. La obra describe y registra objetivamente y en profundidad el destierro forzoso de las comunidades Ava Guaraní Paranaenses (AGP) ejecutado a finales de la década del ‘70 y principios de los ’80, por la Hidroeléctrica Itaipu y por la lógica del desarrollismo que se impuso sobre los derechos humanos y la dignidad de los pueblos indígenas.

Por qué insistir siempre en lo mismo dirían los defensores del statu quo y dormidores de conciencias. ¿Por qué insistir en la visita de la memoria y de lo acontecido hace décadas? ¿Porque no mirar al futuro?. Primero porque siguen sucediendo los mismos despojos, constantemente, segundo, porque no hay políticas públicas ni plan para solucionar este grave problema, y, tercero, porque la memoria no se puede callar.

En la memoria de un pueblo duermen todos los reclamos de los antepasados, y los traumas reinarán en ella para siempre si un pueblo no las visita. La visita a la memoria posibilitará  tomar conciencia y registrar los abusos cometidos. Así se podrá exigir justicia; y no se hará justicia a nuestros antepasados y a nosotros mismos si seguimos callados.

En esta obra, cada testimonio recogido, cada dato presentado, cada historia de vida es un ejercicio de la memoria, es un recordatorio de la resistencia y la persistencia Avá Guaraní Paranaense frente al desarraigo. Es memoria de los cementerios profanados, del drama de los hogares y lugares sociales incendiados, de la tristeza de los ancianos que no sobrevivieron al traslado y que no serán enterrados con sus parientes. Es memoria de la selva cuyos cantos ya no se oirán. Es memoria de la tenacidad de quienes reconstruyeron comunidades en tierras precarias, y la fuerza de los descendientes que hoy sostienen el reclamo histórico.

Ceremonia de bendición del acto por parte de los Ava Guaraní

El caso de las comunidades ava guaraní paranaenses, desplazadas por la represa Itaipu es un ejemplo claro de cómo la pérdida de territorio fractura la manera de ser, interrumpiendo, interrumpiendo la relación con la naturaleza, rompiendo rituales y prácticas ancestrales y quebrando, fundamentalmente los hilos de la convivencia social de comunidades que de por sí, ya son frágiles.

Éstos lazos sociales, o diversos modos de ser, incluyen las normas de convivencia, las prácticas religiosas, las formas de organización, maneras de relacionarse con los demás y con la naturaleza. Estas formas, integradoras de ser, se vieron quebrados con la remoción forzosa de las comunidades, desarraigándolas de su tekoha. Tranquilamente se puede calificar como una ecatombe de identidad cultural, un tekocidio.

No sólo están reclamando tierra, sino un lugar donde desarrollar su identidad, donde los contenidos de la misma lengua están en sintonía con la naturaleza, donde los mitos tienen sentido, y donde se pueda realizar esos ritos que actualizan aquellos mitos y que refuerzan el Teko, la manera de ser. Reclaman un lugar donde el ñembo’e jeroky y sus contenidos tengan sentido. El teko no existe en abstracto, necesita un Tekoha para ser vivido. El Tekoha no tiene sentido, si no encarna ni resguarda un Teko. Por eso, la obsesiva, insistencia de la recuperación de las tierras o el tekoha.

Esta obra se constituye en un reclamo permanente de esos derechos y un ejercicio de la memoria colectiva frente a uno de los episodios más dolorosos y silenciados de la historia contemporánea del Paraguay y del Brasil. La construcción de la represa de Itaipú, proyectada como símbolo de desarrollo y modernidad, implicó también un acto de violencia estructural contra el pueblo Avá Guaraní Paranaense, cuyas comunidades fueron despojadas de sus territorios ancestrales, arrancadas de la costa del Paraná y dispersadas en asentamientos lejanos y ajenos a su cosmovisión. Y así Itaipú se adquirió una deuda histórica con estos pueblos.

La importancia de este informe radica en su capacidad de articular memoria, datos y análisis para mostrar que lo ocurrido no es solo un capítulo cerrado del pasado, sino una deuda vigente. Las cifras sistematizadas, las historias de vida y la denuncia documentada constituyen un llamado urgente a la verdad, la justicia y la reparación. La Itaipú Binacional y los Estados de Paraguay y Brasil tienen la obligación de asumir esta responsabilidad histórica, no como un gesto simbólico, sino como un acto concreto de restitución territorial y reparación integral.

Bendición del alto

Los reclamos por la restitución de los tekohas AGP no han de cesar hasta que se consiga el reconocimiento del daño causado por parte de las autoridades, porque los modos de ser en el territorio – es decir – en la costa del Paraná sigue viva en la memoria, en  la palabra, la resistencia y la esperanza de los Avá Guaraní Paranaense que nunca renunciaron a su derecho a existir con dignidad.

Del lado brasileño, el Estado con Itaipu ya han presentado un pedido de perdón a estas comunidades. Del lado paraguayo seguimos esperando para que la memoria y la dignidad de un pueblo no pase por continuos olvidos.  La memoria de todo un pueblo exige justicia.

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