Pasaron tres meses de la reunión entre el Ministro de Salud Julio Mazzoleni y autoridades políticas, institucionales, gremiales y profesionales del Departamento de San Pedro. La ciudadanía siente, expresa, dice por distintos medios que estamos mal en cuestiones de salud. Sin embargo, no se toman las decisiones que pueden reorientar estas situaciones.

Dr. Joaquín Silva
El Dr. Joaquín Silva preparó un informe acerca de la situación de los servicios de salud en el Departamento de San Pedro teniendo como base los acuerdos y compromisos al que llegaron con el Ministro de Salud, Julio Mazzoleni, el pasado 9 de setiembre. En tal fecha estuvieron en representación del departamento el Gobernador de San Pedro, Carlos Gimenez; el senador José Ledesma; los diputados Freddy D’Ecclesiis y Pastor Soria; el Dr. Ricardo Brassel, Director de la II Región Sanitaria; Diego Aguayo, comunicador; y el Dr. Joaquín Silva, en representación del Sindicato Nacional de Médicos. En tal reunión también estuvo la Dra. Leticia Pintos, Directora de UTI del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
El informe preparado para la ciudadanía y las autoridades nacionales habla de varios incumplimientos que empeoran los servicios de salud en San Pedro.
Se acordó en tal oportunidad “la ampliación de UTI, en el Hospital General de Santa Rosa”, hasta la fecha solo se cuenta con 4 camas para las unidades de Terapia Intensiva, UTI. Esto indica que en San Pedro se cuenta solo 0,8% de cama por cada 100 mil personas. Es decir, ni una cama por cada 100 mil habitantes.
Menciona también el informe que existe incumplimiento en la habilitación de salas de reanimación y cuidados críticos de Adultos, REA, tanto en el Hospital General de Santa Rosa, Hospital Regional de San Pedro y el Hospital Distrital de San Estanislao.
Siguen graves déficits en Equipos Biomédicos y totalmente insuficiente provisión durante la “ Gestión Covid 19”.
Para el Departamento de San Pedro, para todo el servicio de salud, se recibieron en el 2020 solamente “3 respiradores portátiles, 4 monitores y 3 incubadoras”
Entre las demás faltas se citan respiradores, bombas de infusión, monitores multiparámetros, máquinas de anestesia y máquinas de hemodiálisis.
Se indica también 1 equipo de Tomografías computarizadas fuera de servicio y un mamógrafo analógico también fuera de servicio.
En cuanto a infraestructuras necesarias se citan: la ampliación de Unidad de Terapia Intensiva Hospital General de Santa Rosa; terminación de Unidad de Hemodiálisis Hospital General de Santa Rosa; mantenimiento al sistema de gases centrales Hospital General de Santa Rosa; refaccionamiento del Hospital Regional de San Pedro; ampliación Hospital Distrital de San Estanislao.
La puesta en funcionamiento de estas infraestructuras y estos servicios se acordaron en aquella reunión de setiembre con autoridades del Ministerio de Salud, pero hoy siguen sin cumplirse.
Faltan medicamentos
Hay déficit de insumos y medicamentos. Con mayores carencias en aquellos destinados al paciente grave, quirúrgico y dializado, cita el informe del Dr. Joaquín Silva.
Recursos humanos explotados
Las principales carencias se tienen en los recursos médicos especializados, tales como pediatras, anestesiólogos, terapistas, gineco-obstetras, entre otros.
El Ministerio de Salud comprometió también compensaciones, gratificaciones y al pago de los salarios pendientes. Sin embargo, hasta la hecha, dice el Dr. Silva “más de 100 colegas de San Pedro, sin recibir aún compensaciones por guardias de 24 horas; a otros aún no se le paga segunda gratificación y también hay médicos pendientes de pago de salario del mes de noviembre”.
La salud es una cuestión de vida
El informe cuantitativo del Dr. Joaquín Silva tiene gran relevancia. Por un lado, demuestra que hay personas e instituciones que están realizando la observación sobre las infraestructuras y los servicios de salud que el Estado provee a la ciudadanía. Se pueden contar qué cosas faltan, cuántos faltan y qué se tiene.
Por otro, hay que subrayar que estas graves carencias se dan en los instrumentos que los profesionales de salud requieren para dar un buen servicio a la comunidad. Son como los brazos y piernas que necesitan para hacer bien su trabajo. ¿Y si les falta? ¿Y si les sigue faltando? A los instrumentos se suman la medicina que debe proveerse a quien necesita, muchas de ellas son de elevados costos para los pacientes y sus familiares.
Un siguiente aspecto se conecta con el bienestar del personal, de los trabajadores. Es necesario que los trabajadores de salud tengan una buena base tanto económica, como mental o sicológica para prestar una atención de calidad a las personas. Se sabe de los esfuerzos de los médicos y demás trabajadores y, que, posiblemente, sean tales esfuerzos los que estén manteniendo a la población con cierta sensación de seguridad en los servicios.
El servicio de la salud constituye una de las políticas publicas del Estado. “Salus Populis suprema lex est”, (La salud del pueblo es la ley suprema) dice esta sentencia romana y que constituye la base filosófica y jurídica de nuestra política de salud. Y ya en tantos momentos de la historia se demostró que nuestro sistema de salud no genera bienestar, es un laberinto de carencias y callejones de lamentos.
Es oportuno aprovechar el espacio del “Comité Operativo de Emergencias, COE” para analizar la situación, discutir profundamente y desarrollar estrategias de participación ciudadana que lleven a generar procesos departamentales de mejoramiento de la calidad de la salud. No seguir dependiente totalmente de Asunción. Son 21 municipios (pueden ser mas también), territorios donde se pueden sembrar y rescatar experiencias que pueden servir para crear una red de salud integral.
Las organizaciones sociales, sean urbanas, campesinas, indígenas y populares no deberían cerrar los ojos a este desafío.


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