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Hacia una Cultura del Cuidado, un llamado a proteger, comprometernos y actuar

“El cuidado es una forma concreta de amar”. Estas palabras resumen el espíritu que hoy nos convoca. Como laicos y laicas, miembros vivos del Pueblo de Dios, hemos recibido un llamado urgente: ser protagonistas en la construcción de una Iglesia segura, fraterna y comprometida con la dignidad de cada persona.

 

La creación de la Red Arquidiocesana para la Cultura del Cuidado no es un hecho aislado, ni una simple decisión administrativa. Es un signo profético en medio de nuestra historia, una respuesta valiente de la Iglesia ante la realidad dolorosa de los abusos y de todo tipo de violencia que hiere a los más vulnerables.

 

Un paso firme en la dirección correcta

El Arzobispado de Asunción, al emitir este decreto, nos recuerda que la Iglesia no puede ser indiferente ni callar frente al sufrimiento. Los abusos han dejado heridas profundas en personas, familias y comunidades. Frente a esto, no basta con condenar; es necesario prevenir, proteger y actuar con justicia.

 

Esta Red se apoya en tres fundamentos esenciales

✔ El Evangelio: Jesús mismo nos enseñó que quien recibe a un niño, lo recibe a Él (cf. Mt 18,5). Cuidar a los pequeños es cuidar el corazón mismo del Evangelio.

✔ El Magisterio y la Ley de la Iglesia: El Papa Francisco nos llama a establecer mecanismos claros para prevenir y enfrentar los abusos.

✔ El compromiso pastoral: La Iglesia de Asunción quiere dar pasos concretos, creando ambientes seguros para todos.

 

¿Qué significa una Cultura del Cuidado?

No se trata solo de protocolos o normas, sino de un cambio profundo de mentalidad:

De la indiferencia al compromiso. Que nadie piense: “Esto no me toca”. Nos toca a todos.

Del silencio a la valentía. No callar ante el mal, aunque duela.

De la improvisación a la formación. Aprender a prevenir, a identificar riesgos, a acompañar a las víctimas.

Una cultura del cuidado es mirar al otro como hermano, no como objeto; es crear comunidades donde la confianza sea real y la protección, efectiva.

 

Nuestro papel como laicos y laicas

Desde la Red Paraguaya de Laicos, REPAL creemos que esta misión no se logrará sin la participación activa del laicado. ¿Por qué? Porque somos la mayoría en la Iglesia, somos la presencia viva del Evangelio en medio del mundo.

Por eso, nos exigimos a asumir compromisos con la formación, primeramente. No podemos cuidar si no sabemos cómo. Nos será necesario taller de capacitaciones de la RED.

Y, mientras, sin descuidar un solo instante, vigilar y denunciar. Nuestros ojos, nuestra persona estará atenta y valiente. Como laicos tenemos un gran campo y, a la vez, una gran red. Vamos a utilizar esas redes para estos fines, y sobre todo prevenir.

Y tenemos que enfrentarnos en el lugar mar cercano, y a veces el lejano: nuestras familias, grupos pastorales, movimientos. Cada persona es sagrada, especialmente niños, niñas y adolescentes. Impulsaremos también los diálogos en nuestras Capillas y grupos de amigos.

Una cuestión importante de señalar es esta: vivir en clave sinodal, de escucha, diálogo y caminar juntos. Nadie se salva solo, y esta misión es comunitaria. Y, esto nos abre también el camino para plantearnos diálogos con quienes están dentro de la Iglesia, con quienes no lo están, incluso con quienes tiene otras creencias.

Y como nuestro acampo es el campo de lo social y de la política, debemos insistir también en estos, si no, la batalla estará perdida. Además, debemos exigir a nuestros líderes para que tomen posiciones y actúen en esta línea.

 

Un llamado a la esperanza

Sabemos que hablar de abusos duele. Pero cerrar los ojos duele más, porque permite que el mal siga avanzando. Hoy, la Iglesia nos dice: “Queremos sanar, queremos proteger, queremos cambiar”. Y ese cambio comienza con cada uno de nosotros.

La Red Arquidiocesana para la Cultura del Cuidado es un signo de esperanza. Es la oportunidad de demostrar que la Iglesia aprende de sus errores, que escucha el clamor de las víctimas y que quiere ser madre que protege y hermana que acompaña.

 

El cuidado es nuestra misión

El decreto del Arzobispado nos da herramientas, protocolos, caminos. Pero las herramientas no actúan solas: necesitan manos valientes y corazones comprometidos. Y esas manos somos las nuestras, las de los laicos y laicas que aman a la Iglesia y quieren verla resplandecer en verdad y justicia.

Cuidar no es opcional. Cuidar es amar. Amar es evangelizar. Evangelizar es nuestra misión.

Hagamos que esta Red no sea solo un nombre, sino una realidad que transforme vidas. Porque cuando cuidamos, construimos futuro. Cuando protegemos, hacemos presente el Reino de Dios.

 

Oscar R. Cáceres

osruben@yahoo.com

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