Sin energía, no hay desarrollo-III
Por Mercedes Canese
Hace unos días, pobladores de Choré, unos 30 mil habitantes, denunciaron que, ante cualquier episodio climático, tal como una tormenta o vientos fuertes, cae algún poste de electricidad y el corte de energía deja sin luz a toda la población, tarda más de 24 horas para reponerse. Esto no sucede menos de 3 veces al mes. Autoridades de San Pablo-Kokuere-, denunciaron que esta semana llevan tres días sin ninguna energía.
La falta de luz corta todo: el proceso educativo – ahora virtual, por lo que la luz es imprescindible para las conexiones de internet y televisión– las actividades económicas, suministro de combustible, cadena de frío que se corta, carnes, lácteos, las pérdidas son muy grandes.
Los afectados y en profunda crisis energética, en esta oportunidad, son Liberación Norte, Liberación Sur, La Niña, 15 de Agosto, Kokuerä, San Francisco, San Pablo- Kokuere, Jakareñe’ë, y la zona se alimenta de esta única línea.
Esta es la realidad de Paraguay, compartimos con Brasil Itaipú, la represa más grande del mundo en generación de energía; compartimos con Argentina otra gran represa, Yasyretä y tenemos una central hidroeléctrica propia, Acaray. Nos sobra y todavía muchos años más nos sobrará energía. Pero la energía llega en una poca calidad y cantidad a la población de Paraguay.
Esta realidad es la demostración más fehaciente del no ejercicio de la Soberanía Hidroeléctrica. No sólo en términos de relaciones internacionales, sino también en términos de que la soberanía reside en el pueblo.
Porque a pesar de que Brasil y Argentina nos pagan una mísera compensación por la energía que cedemos, sin ninguna relación con el precio de mercado de la energía, Paraguay recibe al año 750 millones de US$ al año que podrían usarse para mejorar la infraestructura eléctrica.
En cambio, estos fondos no se destinan a ese fin, ni en la más mínima proporción. La renta eléctrica está compuesta por los Royalties, compensación por cesión de energía que va a FONACIDE, compensación por territorio inundado que va al Tesoro y sólo un poco menos de 40 millones de dólares de los 750 millones de dólares, va a la ANDE en pago por las utilidades de capital y los resarcimientos.
Esto pasa en realidad porque la renta eléctrica se usa para generar “pereza fiscal”, es decir, para no incentivar el cobro del impuesto inmobiliario. Se suele escuchar: ¿para qué si los municipios reciben royalties y FONACIDE? Entonces, quienes están en el poder, se lavan las manos con estos argumentos, para no pensar siquiera en impuestos a los que más tienen y más ganan.
La soberanía hidroeléctrica es también que la renta eléctrica se utilice para tener un servicio eléctrico de calidad y a precio justo.


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