Por Gabriel Avalos
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Somos una sociedad que siempre demostramos una gran capacidad de resistencia[1] “ÑANDE JY”, es una de las frases más utilizadas para describir esta capacidad, en muchas condiciones adversas conseguimos aguantar, continuar en lo cotidiano. Continuamos en la lucha diaria para conseguir el sustento y una cierta calidad de vida.

Gabriel Avalos
En los últimos tiempos, todos nos hemos sentido afectados, nuestras capacidades se vieron más limitadas, pero demostramos una altísima capacidad de resistencia, nos hemos sustentado de diferentes formas como sociedad, con los recursos que disponíamos, además utilizando las pocas reservas que tenemos.
Además de la dura crisis de estos casi cinco meses, estamos enfrentando otro desafío que se hace sentir cada día más y que desde varios años atrás nos viene atacando y poco a poco está dejándonos más frágiles, con menos recursos y menos capacidades para producir riquezas y alimentos. Este desafío nos exige cada vez más, tener una mayor resistencia, pero no solo eso, necesitamos adquirir una capacidad de “resiliencia”, que nos podamos regenerar con habilidades mejoradas, que nos dé la posibilidad de crear una condición nueva, de fortalecernos en este nuevo ecosistema, que se nos pone cada vez más complicada.
Este concepto “resiliencia” se escucha con mayor frecuencia hoy día y significa “la capacidad de recuperarse de situaciones adversas”, además de resistir, tener la capacidad de superar. Es lo que decíamos al inicio: ñandejy, otros dicen “hosä, hosä fulano”. Otros dicen: ikatupyry, porque a pesar de estar en dificultades sabe salir adelante, “ikatupyry umi campesino”.
Como protagonista de este análisis, nuevamente serán las familias rurales, que están en una condición de vulnerabilidad muy elevada, por diferentes cuestiones que se presentan en el escenario, una de ellas es el drástico cambio climático, la poca disponibilidad de recursos financieros, la poca formación intelectual, y el acceso a tierra, que repercute directamente generando consecuencias negativas, como la poca productividad alcanzada, la poca capacidad de organización productiva y comercialización, con impactos negativos en la condición socioeconómica de los mismos.
En las comunidades rurales existen necesidades que se pueden describir como características comunes, o sea que la misma se presenta en todas las comunidades: poca productividad, poca infraestructura de caminos, poca capacidad de inversión, poca formación académica, carencia de políticas públicas eficientes, poca organización, etc.. Por otro lado, las características de cada comunidad son distintas, la cual exige aplicar estrategias distintas y adecuadas para cada comunidad a fin de alcanzar una capacidad de resiliencia.
Con esto decimos que las comunidades necesitan regenerarse, restituirse, reorganizarse y proyectarse. Con las observaciones hechas hasta el momento, estas acciones serian poco posibles sin un acompañamiento externo, las comunidades necesitan de agentes externos (Instituciones públicas, ONGs e instituciones religiosas), para poder ser orientado de cierta forma, estrategias bien planificadas y ejecutadas de manera a generar impactos positivos, pero ojo con esto, no digo que necesitan un plan totalmente externo ni que llegue en forma de imposición, estas estrategias necesitan ser creadas entre instituciones y la comunidad.
Por esta cuestión son necesarias instituciones serias y comprometidas con agentes bien especializados, necesitamos ser mejores cada día para aportar lo mejor a nuestro país y su desarrollo, debemos adentrarnos a lo que se llama “la nueva ruralidad”, ver lo rural como un espacio complejo, compuesta por diferentes capacidades, debemos ver y hacer que lo rural sea un espacio de vida, donde se realicen diferentes actividades económicas, que brinde una calidad de vida a las personas, para ello, además de la capacidad de resistir debemos cooperar para alcanzar una capacidad de resiliencia y crear un ambiente de desarrollo en el espacio rural.
[1] Este análisis es el segundo y forma parte del resultado de las observaciones realizadas durante un proceso de trabajo en el departamento de San Pedro, que aun continua y busca tener una radiografía más clara de la condición en los espacios rurales.


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