Por Gabriel Avalos
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Llegando a noviembre, recordar como pasamos octubre nos hace pensar sobre cómo estamos, que procesos pasamos y para dónde vamos. Sin duda este es uno de los años más difíciles en los últimos tiempos, estamos sufriendo una crisis sanitaria, productiva, económica, social y ecológica más difícil. Estos sectores han venido siendo debilitado años tras años, pero este es uno de los escenarios donde se hace sentir con más fuerza, pasando por una dura etapa de la cuarentena seguida por un evento climático, se presenta una de las sequias más fuertes afectando la productividad y a la economía, en paralelo a este sufrimos un severo catástrofe ambiental con las grandes quemazones y perdidas de la biodiversidad, que puede intensificar en los próximos años los eventos climáticos severos, pero octubre fue un mes clave, donde se hicieron sentir algunos sectores con reclamos específicos, forzadas por los efectos de los eventos mencionados.
Estas situaciones se pueden analizar desde diferentes puntos de vistas, pero en este caso yo quiero exponer dos líneas, la estructura social y el sistema político o gubernamental. Hubo y sigue habiendo un escenario desorganizado en las instituciones públicas, la corrupción, la falta de capacidad para enfrentar algunos desafíos claves para lograr la estabilidad y generar buenas condiciones sociales y económicas, son los factores principales asociados al sistema gubernamental, por las cuales surgen eventos que generan condiciones sociales críticas a nivel territorial. Lo que bien sentimos es que estamos siendo gobernados por un grupo sectario, que se beneficia de manera general de las estructuras públicas, los mismos cada vez más poderosos, dificultando cambiar nuestra realidad.
Por otro lado la existencia de una estructura social debilitada, fragmentada, con carencia de líderes, que tiene necesidades urgentes, por lo tanto buscando soportes nuevamente se agruparon y se hicieron sentir, octubre fue clave, ya que en este mes salieron a la realización de varias protestas en todo el país, se hicieron sentir, se realizaron negociaciones y se llegó en acuerdos entre estructuras sociales y organismos gubernamentales, varias de ellas incumplidas, habiendo nuevamente algunos sectores que atropellaron contenidos de este acuerdo. Estos hechos denotan la carencia de poder de un sector y el extremo autoritarismo del otro.
Ante todo eso surge la pregunta ¿qué formas de soluciones podemos tener? ¿Cómo lidiamos con esta situación? a esto se emite una inferencia que sale de una reflexión realizada sobre el tema. Como mencionábamos en una parte, carecemos de líderes, estamos fragmentados. Por lo tanto, lo primero, necesitamos de líderes capaces que generen estrategias para lograr mayor acercamiento y unidad entre los sectores sociales.
Capaz suene fuerte pero necesitamos renovar nuestros líderes, retomar una confianza social perdida en los diversos líderes existentes, para que ocurra esto, los líderes deben tener la capacidad de hacer que todas las personas se sientan parte de una estructura que tiene la capacidad de realizar gestiones que mejoren nuestra realidad. Esa será la única manera de hacer frente a una estructura, que falsamente hace sentir a su gente el miedo que si pierden el poder de gobernar serán todos perjudicados.
Si no podemos llegar a tener esta capacidad, tal vez será difícil cambiar la realidad actual, seguiremos en la misma línea de gobierno y habrá menos favorecidos. Todos debemos ser honestos y utilizar menos las estructuras sociales para beneficios particulares, que nos ha llevado a esta situación de desconfianza y desestructura social.


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