Tardecita del domingo 27 de setiembre, 17 horas. Toda la población estaba en sus faenas normales, con presagios de lluvia y quizás una tormenta. De repente cayó el cielo, un tornado danzó sobre el asentamiento Maria Auxiliadora, en San Pablo. Los techos volaron, las paredes, todos volaron. Algunos animales quedaron atrapados y, por suerte, ninguna persona salió herida físicamente.
Empezó el calvario de decenas de familias. A quienes viven en este asentamiento que habían iniciado el 8 de mayo del 2008, se sumaron otras compañías, San Antonio, San Ramón, Cerrito I y II del distrito de San Pablo -Kokuere.
No duró mucho la tormenta, pero también vino la granizada que se encargó de las plantaciones de mandioca, maíz y otros que quedaron en pedacitos.
Las casas afectadas no solamente fueron del asentamiento, también de los barrios y compañías con construcciones de materiales mas fuertes.
Por gestión de la Intendencia y la Gobernación de San Pedro ya intervino la Secretaria Nacional de Emergencias aportando víveres y elementos para la reconstrucción. El municipio distribuyó ayer 500 chapas y con el personal se pusieron a levantar casas, y hacer lo necesario en estos casos de emergencias.
Las organizaciones e instituciones están abocadas en el apoyo a las familias que sufrieron este desastre. Organizaciones juveniles, parroquiales, docentes y vecinos se están encargando para que la población tenga alimentación.
Energía eléctrica
Doña Rosa Godoy, presidente del Asentamiento Maria Auxiliadora manifestó que se sintió muy mal al ver que las casas desaparecieron. Ya los vecinos colocaron 30 postes de karanda’y y maderas para procurar la conexión de energía eléctrica. Aquí hay un punto crítico. Con la energía que contaban podían hacer funcionar una parte del sistema de agua potable para sacar agua de los pozos, mas no para otra cosa, nada. Ahora todo el sistema cayó. Los pobladores, al decir de doña Rosa, irán la próxima semana a ubicarse frente al local de la ANDE en San Pedro, pues ya lleva demasiado tiempo y la Ande no cumplió con ellos. “Hace mas de 8 meses que firmamos el acuerdo y ellos no cumplieron con nosotros; desde el 2016 estamos gestionando y hasta ahora no tenemos energía eléctrica de calidad”, dijo doña Rosa Godoy.
Ante esta situación, dijo, van a radicalizar su pedido, ya no van a esperar mas ni escucharán otras respuestas ni explicaciones. Ovaléma. Con la energía eléctrica podrán hacer que funcionen los pozos artesianos para que toda la población tenga agua suficiente, además podrán tener elementos para guardar productos como leche, carne o verduras.
Falta apoyo
El Intendente de San Pablo, Antonio Peralta Reyes manifestó que requiere todo el apoyo posible. Las casas se podrán reconstruir con la solidaridad de los vecinos, pero hay que entender también que se perdieron y descompusieron otros elementos de la casa, heladeras, ventiladores, etc.
Hasta ahora no se pudo saber la magnitud del daño en las plantaciones. Lo que se observa es que todas las plantas se cortaron, las plantas de mandioca y otros que estaban creciendo. Ya con dificultad por la sequía, ahora quedaron destrozadas. Esto significa que habrá que cultivar de nuevo, dependiendo del tiempo, y también quiere decir que, en caso de poder recuperarse, los productos llevarán más tiempo para madurar y cosechar; significa falta de alimentos.
Algunas casas descompuestas son mas fuertes y pertenecen a familias con mayor ingreso económico, pero esto no quiere decir que puedan restablecer las perdidas porque toda la población está sin trabajo, con recesión económica por la pandemia. Y, por principio, no se puede discriminar a nadie para el apoyo, todos necesitan apoyo.
La única luz es la solidaridad
Entre tanta tempestad, y eso sabemos muy bien los paraguayos, solo está la solidaridad para iluminar unas salidas. No será lo mismo, pero la solidaridad no solo es un gesto, es acción, es darse a los demás para que los demás tengan lo que les falta. Y, con la solidaridad, se puede reponer los bienes materiales, pero lo mas grande de la solidaridad es que reconforta el alma, y mueve a todos hacia el logro de lo mejor para todos. Con la solidaridad y el alma reconfortada las penas son apenas brisas y los frutos son mas que suficientes y quedan eternamente grabados en los corazones. La población de San Pablo agradecerá.


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