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En Memoria de un Laico Imprescindible: Santos Temístocles Cáceres Medina

La Red Paraguaya de Laicos se une en profunda tristeza a la gran familia laica y a todos quienes tuvimos el privilegio de conocer a Santos Temístocles Cáceres Medina, un laico, militante y constructor incansable del Reino de Paz y Justicia en la Tierra, quien fue llamado a participar de otra mesa de trabajo.

 

Temístocles fue uno de esos pocos hombres que luchan toda su vida. Como bien lo expresa el poeta: «Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles». Temístocles no solo luchó, sino que vivió en un constante acto de entrega, sacrificio y amor a su patria, inspirado por la Doctrina Social de la Iglesia y el Evangelio de nuestro maestro, Jesús. Su vida fue un testimonio vivo de fe en acción, dedicada a la construcción de una esperanza tangible para los más desfavorecidos.

 

Una Vida de Entrega y Compromiso

 

El testimonio de quienes lo conocieron revela la grandeza de su espíritu. Virginio Torres Cantero, presidente del Movimiento Obrero Católico (MOC), lo recuerda como un «militante de oro, un socialcristiano comprometido que dedicó su vida a la lucha por los derechos de los trabajadores». Desde su juventud, en la Juventud Obrera Católica y las Ligas Agrarias Cristianas, demostró una firme convicción de que la fe no se limita a la oración, sino que se manifiesta en la acción concreta por la justicia.

Su incansable lucha, inspirada en las enseñanzas del Sermón de la Montaña, lo llevó a ser un actor clave en el movimiento sindical, fundando la filial de la CNT en Pedro Juan Caballero y siendo parte de su comité ejecutivo. Hasta sus últimos días, se mantuvo firme en su compromiso. El relato de Virginio Torres sobre su última noche es un claro ejemplo de su entrega: a pesar de sus problemas de visión y el mal tiempo, Temístocles asistió a un evento para luchar por un presupuesto más justo para la salud, el trabajo y la educación. Su muerte, producto de un infarto fulminante, ocurrió en el campo de batalla que eligió: el servicio a los demás.

Bernarda Pino también se admira de su perseverancia, destacando que a pesar de las dificultades de la edad, continuaba participando activamente en la campaña Yo Sumo, una muestra más de su compromiso inquebrantable con el bienestar social.

 

Militante de la Vida y la Esperanza

 

Temístocles fue más que un líder; fue un faro de esperanza. Su vida fue un constante «sí» a la construcción de un mundo más justo. Con la fe como brújula, dedicó su existencia a promover el sindicalismo, los derechos laborales, el cooperativismo y los derechos humanos. Fue cofundador del Centro de Estudiantes del Instituto Popular Juan 23, la Juventud Democrática Cristiana (JDC), las Ligas Agrarias del Norte y la Cooperativa Santo Domingo Limitada.

 

Su legado va más allá de los logros profesionales y sociales. Nos dejó el testimonio de que el amor al prójimo se traduce en lucha diaria, en sacrificio silencioso y en una entrega total por la causa del Reino de Dios aquí en la Tierra. Su espíritu de justicia trascenderá la vida terrena y nos acompañará siempre en cada lugar donde se busquen la verdad y la equidad.

 

La Red Paraguaya de Laicos, el Movimiento Obrero Católico y todos quienes lo conocimos lo despedimos con gratitud y lo recordaremos como un militante de la vida, de la fe y de la justicia. Su ejemplo nos compromete a continuar su labor y a ser constructores de un mundo mejor.

Descansa en paz, hermano y compañero.

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