Articulos Departamental Economía Nacionales

La urgente y necesaria organización para el desarrollo rural -territorial

Por Gabriel Avalos Vera

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Se ha puesto en destape una de las más grandes vasijas que nos contiene, en el dinámico mundo donde todos los días nos levantamos y de forma acelerada empezamos a realizar las actividades rutinarias, labores diarias que nos dan el sustento (alimento, casa, comodidades y recursos para ocio), la mayor parte la vivimos para lo diario, a corto plazo y muchas veces con indiferencia. Este destape ha mostrado una de las condiciones humanas más importantes “ÑAIKOTEVẼ OJOEHE”, nos necesitamos, no podemos ser individualistas e indiferentes, e incluso en un plan egoísta necesitamos de los otros.

Dejando de lado la cuestión netamente de salud, se destaca nuestra vulnerabilidad ante una situación de emergencia, nuestra situación de desorganización, nuestra nula o casi nula planificación económica, nuestra poca formación profesional y por fin nuestra casi nula memoria histórica nos deja en jaque. Pero como somos dinámicos, creamos varias estrategias paliativas, hemos visto surgir diferentes tipos de actividades que paliaron las situaciones más difíciles que se presentaron, duraron unos meses hasta que por fase volvimos a nuestras actividades, nos apuramos a volver a una situación de lo cotidiano, a las rutinas. Nos convertimos en un gran parche que sanaba una situación general, pero ahora estamos siendo nuevamente parches que salvarán situaciones particulares.

Todos fuimos afectados, nuestras heridas socioeconómicas fueron o están siendo más profundas, recuperarnos de esta requiere un especial cuidado, procedimientos técnicos y un ordenado protocolo, que nos permita obtener el sustento diario y un futuro socioeconómico más sostenible.

Al poner como protagonista de este análisis al sector de las familias rurales, las cuales la mayoría depende de las actividades agropecuarias para su desarrollo socioeconómico, y la obtención de una vida digna. Necesita una especial atención, sufre de una desorganización peligrosa, que cada día más ahondada en varios problemas. Algunos de estos son de tierra (calidad y tenencia), climáticas, técnicas productivas, infraestructuras de producción y vial, culminando con el que consideraría la mayor, la desordenada actividad productiva.

En este mismo año, miles de familias se vieron muy golpeadas con grandes pérdidas en la producción, principalmente el Sésamo, la mandioca y anterior a eso los productores frutihortícolas, que gran parte vendieron a muy bajos precios e incluso algunos no llegaron a vender, las cuales significaron pérdidas en la inversión y en el estancamiento de su desarrollo.

Con esta situación de la cuestión sanitaria, se presenta una situación más peligrosa aún, muchos familiares de los pobladores rurales que enviaban remesas para aumentar la renta de la familia, tuvieron que retornar, y como estrategia, muchas de ellas intensificaron la producción de los rubros de renta, incluso algunos invirtiendo recursos financieros que disponían.

Esto es un escenario muy peligroso, donde el mercado puede verse saturado para algunos productos durante un cierto tiempo (producción concentrada en ciclo), que significará grandes pérdidas económicas y aumento del desinterés sobre ser agricultor familiar. Es aquí que surge y con más fuerza la frase “ÑAIKOTEVẼ OJOEHE” ya que necesitamos organizarnos, necesitamos organizar nuestros sistemas productivos y el mercado, tener una producción continua que garantice nuestra constancia en el mercado que nos dé el beneficio de acceder a una renta continua y de calidad.

Este pequeño análisis es resultado de las observaciones realizadas durante un proceso de trabajo por el departamento de San Pedro, que aun continua y busca tener una radiografía más clara de la condición en los espacios rurales.


Gabriel Avalos Vera es Licenciado  “Desarrollo rural y seguridad alimentaria«, por la Universidad Federal de Integración Latino-Americana (Unila)

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