Representantes de los departamentos de Caaguazú, San Pedro, Alto Paraná y Concepción, en nombre de más de 30 organizaciones campesinas, indígenas y populares integrantes de la ACIP compartieron análisis de la situación del país, particularmente en este tiempo de pandemia; decidieron marchar hacia una movilización nacional articulada con todos los sectores sociales y políticos progresistas por un Paraguay “libre de corrupción” y el sueño de “vivir en una patria solidaria”.
El miércoles 27 de mayo se reunió representantes de la Articulación Campesina Indígena y Popular (ACIP) en el local de ACADEI.
Los representantes de los departamentos de Caaguazú, San Pedro, Alto Paraná y Concepción, en nombre de más de 30 organizaciones campesinas, indígenas y populares debatieron sobre la situación actual del sector rural y del país, en especial en la situación de la pandemia y aislamiento social.
Se analizo la situación política, social y económica. En este marco la preocupación sobre el manejo de las cosas públicas, especialmente de las instituciones gubernamentales, en las que muchos de sus responsables, en vez de administrar con honestidad y eficiencia las cosas públicas están robando a la nación. La corrupción de los altos funcionarios públicos ya es un gran escándalo nacional e internacional.
Empeora la situación de corrupción la alianza para este fin de los responsables del Poder Judicial, jueces fiscales que en vez de impartir justicia toleran, apañan y acompañan estos hechos delictivos y criminales contra el patrimonio nacional. La complicidad de la mayoría de Los senadores y Diputados se manifiesta en forma permanente en las deliberaciones de ambas cámaras, apañando y acompañando la corrupción. El Poder Ejecutivo, con los responsables de las instituciones públicas que no dejan espacios libres de la corrupción.
Lo más grave es que el principal responsable del Poder Ejecutivo, el Presidente Mario Abdo Benítez, no solo acompaña esta situación de corrupción, sino que está endeudando cada vez más al país, buscando más y más recursos a través de los préstamos que quedaran como herencia pesada a resolver por nuestro pueblo. Hasta pensando hipotecar nuestra principal fuente de ingreso del Paraguay que son las hidroeléctricas, Itaipu y Yasyreta.
Una pesada carga impositiva se impone a los sectores populares, de la clase media, de los PYMES y empresarios nacionales dejando que sectores ligados a las transnacionales y grandes exportaciones, como la carne y los granos, sin pagar los impuestos justos, amasando fortuna a costa de la pobreza y limitaciones de la mayoría de nuestra población.
En esta situación de corrupción, de mal funcionamiento de la estructura, responsables del gobierno se plantea una reforma del estado. Justamente con los responsables de la grave situación que estamos padeciendo en nuestro país. Que reforma pueden proponer y decidir estos sectores que están arruinando a la nación sino es para asegurar sus privilegios, la tremenda desigualdad y el aprovecharse hasta de lo más mínimo recurso estatal y nacional. Esta reforma que pretenden no tiene ninguna validez, ellos se consideran dueño absoluto del Estado y de la Nación, los sectores de las organizaciones sociales, gremiales populares, políticos, culturales, PYMES y otros no están invitados, están ignorados. De esta manera esta pretendida reforma no tendrá ninguna legitimidad.
Por otra parte, se ha demostrado en esta pandemia nuevamente la gran calidad de nuestro pueblo, disciplinado, responsable y solidario cuando la patria está en riesgo o en peligro. Miles de ollas populares, compartiendo alimentos entre todas y todos. Campesinos movilizados con su solidaridad aportando mandioca, poroto, verduras, frutas entre otros, ese es el grito del pueblo paraguayo solidario con sus hermanos y compatriotas. Lastimosamente ese sueño de vivir en una patria solidaria no está siendo acompañada como debiera ser por los responsables gubernamentales.
Nosotros en el sector rural, una vez más confirmamos la gran importancia de la Agricultura Familiar y Comunitaria Campesina e Indígena. Sabemos que, en la mayor parte de las mesas diarias, de la mayoría de nuestro pueblo, sea rural o urbano están los alimento frutos de la chacra, de la huerta, de frutales, de animales domésticos que producen la familia campesina e indígena. Sin embargo, esta agricultura que alimenta a nuestro pueblo no es acompañado como debiera ser por el gobierno y más bien siempre está al margen de las decisiones políticas y económicas de los gobernantes.
Ante esta situación, los delegados/as y responsables representantes de las organizaciones integrantes de la ACIP han tomado las siguientes resoluciones:
- Convocar a un proceso de unidad de las organizaciones campesinas, indígenas, populares y gremiales, a los sectores intelectuales, a docentes y estudiantes, a los miembros de las PYMES, al sector político progresista y nacionalista, y a todos quienes sueñan con la construcción de una patria libre, soberana, con justicia social y manejo honesto de las instituciones gubernamentales por el desarrollo nacional integral e incluyente.
- Establecer un cronograma de acción que permita el desarrollo de las acciones necesarias para el logro de los objetivos de la lucha campesina, indígena, popular y nacional.
- Definir en el marco de la unidad nacional el proceso a desarrollar, los objetivos y estrategias correspondientes.
- Declararnos en proceso de movilización de acuerdo con la situación de nuestro sector, del nivel gremial en general y nacional.
Yataity del Norte, 27 de mayo del 2020


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